martes, 6 de diciembre de 2011

Karma y retroalimentación de la Realidad

Karma y retroalimentación de la Realidad


Sincronicidades, señales y números

Las sincronicidades son coincidencias tan extrañas y significativas que no puedes evitar pensar “\uau, qué extraño\” cuando sucede. Lejos de ser una casualidad, las sincronicidades están fabricadas para que tú repares en ellas.
Te comunican un mensaje de forma parecida a como lo hacen los símbolos de un sueño. Después de todo, la realidad despierta es tan sólo un gran sueño colectivo del cuál tan sólo una pequeña porción te pertenece, y esta porción es de donde proceden tus sincronicidades. Pueden ser enviadas por tu yo superior o por cualquier otro ser fuera de nuestra realidad física. En ocasiones incluso tus propios pensamientos o sentimientos las desencadenan.
Lo que significan las sincronicidades (“sincros”) depende de cuando y cómo ocurren. Pueden rodear momentos de tu vida en los que ganes nuevas y más profundas ideas. O pueden tender a presentarse horas o días antes de que se presente una situación personal emocionalmente tensa. Lo que ambos tienen en común es que son respuestas a cambios tuyos profundos y repentinos. Cuando te iluminas con una nueva realización, cambias para siempre, al igual que cuando aprendes lecciones de una experiencia dolorosa o estresante.
Este rápido cambio en tu alma crea una onda de choque que sacude la realidad que te envuelve tanto en el futuro como en el pasado, y de igual manera que sacudir un manzano hace que caigan las manzanas, sacudir la realidad causa que caigan sincronicidades en el lugar. Estas son “sincros de retroalimentación” las clases de sincros más habituales, las que te dan retroalimentación de lo que estás haciendo o de lo que se avecina.
Otras sincronicidades hacen más que darte una señal, realmente te proporcionan interesantes oportunidades y sugerencias. Lo que las hace sincronísticas es que ocurren en un ritmo raro, quizás a través de diferentes fuentes a la vez. Por ejemplo, puede ser que por la mañana pienses que necesitarías un trabajo de verano, y ese mismo día te llame inesperadamente un amigo y te mencione un buen lugar en el que necesitan personal. O podrías entrar en una página Web sobre un cierto tema del que nunca habías oído hablar antes, y luego escuchar una conversación sobre el mismo al día siguiente. Esta “sincro de oportunidad” hace que te pares y te preguntes si hay algo superior que te está dando un codazo.
La mayoría de sincronicidades son enviadas por fuerzas positivas para ayudarte.
Tienden a ser sutiles y elegantes, lo suficientemente fuertes como para que repares en ellas y te intereses. En lugar de empujarte a que hagas una elección determinada, responden simplemente a lo que ya habías elegido o necesitabas; vienen en el momento oportuno, muchas para aliviarte, y tu intuición y tu lógica están de acuerdo en que la oportunidad parece buena.
Pero no todas las sincronicidades son positivas; algunas son creadas artificialmente por fuerzas negativas para meterte en algo peligroso. Las “sincros artificiales” son extrañas en exceso y presionan para que hagas algo en contra de tu parecer.
La señal de aviso es cuando piensas,
“No estoy seguro sobre esto, pero todo el asunto parece tan raro que me pregunto qué querrá decir…”
No, si tu intuición y tu lógica sugieren que algo no va, no piques el cebo independientemente de cuan claro parezca que está arreglada la oportunidad. En caso de duda, espera.
Luego están las “sincros negativas”, que en lugar de intentar persuadirte simplemente de que hagas algo, pulsan tus botones y atornillan las cosas. Hay accidentes, trastornos, lesiones, malentendidos y otros problemas que ocurren contra toda probabilidad, y por tal razón parece que estén organizados.
Las sincros negativas no siempre pueden atribuirse a fuerzas negativas porque hay otros factores como una actitud negativa, el karma, y haber aterrizado en una vía errónea de vida que también pueden atraerlas. Manejándolas con gracia y aprendiendo cómo evitarlas la próxima vez, se puede cortar la frecuencia con que ocurren.
Resumiendo, las sincronicidades son coincidencias llenas de significado o sucesos improbables que surgen con un propósito. Según su clase, te pueden dar una retroalimentación sobre algún cambio que estás llevando a cabo, ya sea que cambies para mejor o para peor; pueden llamar tu atención sobre alguna oportunidad que sería útil aprovechar; pueden manipularte hacia una mala elección o atacar tu equilibrio mental y emocional.
Con ellas estás viendo la naturaleza hiperdimensional de la realidad en acción, tanto de la manera en que la realidad responde a tu conciencia como de la tracción de guerra entre las fuerzas positivas y negativas. Cuanto más observes este lado oculto de la realidad en acción, mejor comprenderás porqué algunas cosas ocurren como lo hacen.
Por encima de todo, puedes tomar decisiones estando mejor informado.

Karma

Lo que das te viene devuelto. Lo que tomas te es arrebatado. Esta es la ley del karma. El karma es un tipo de deuda o crédito espiritual que acumulamos y que atrae experiencias de retorno, que compensan las elecciones realizadas en el pasado.
Si hiciste elecciones para ayudar a otros que estaban necesitados, te traerá karma positivo y quizás en el futuro serás a tu vez ayudado. Si elegiste herir a los que eran inocentes te aporta karma negativo, y tarde o temprano puedes experimentar ese dolor tú mismo.
La ley del karma es fácil de malinterpretar o de aplicar mal, y algunas personas la rechazan porque la perciben erróneamente. Por ejemplo, el objetivo del karma negativo es ayudarte a comprender lo que ignorabas cuando hiciste tu elección negativa. La experiencia está allí simplemente para ayudarte a aprender o recordar esta lección de la forma más profunda posible.
Aquellos que malinterpretan el karma podrían concluir que si te enfrentas con una experiencia dolorosa (como la de que abusen de ti) deberías dejar que te ocurriera ya que lo mereces porque anteriormente causaste el mismo dolor a otro. Por el contrario, incluso si la situación es un tipo de restitución de karma negativo, dado que es la lección lo que cuenta, una vez que has comprendido que el abuso es incorrecto (el núcleo de la lección) puedes y debes salir en defensa de ti mismo y acabar con la experiencia abusiva.
El karma empieza y acaba con la elección.
En caso de karma negativo, empieza con la elección de profanarse a sí mismo o a otro, y finaliza con la elección de deshacer y evitar futuros males, con la comprensión del problema que los causó. Si no hay elección no hay karma. Por eso si alguien es obligado contra su voluntad a perjudicar a otro, acumula poco o sólo el karma relativo al pesar que pueda tener por haberse metido en aquella situación.
Un ejemplo son los soldados en la guerra, si matan a un soldado enemigo en una situación de vida o muerte, han asesinado un ser humano y esto parece erróneo, pero esto causa menos karma que si regresan a casa y matan a su vecino que no significaba ninguna amenaza. E incluso, si ellos ingresaron voluntariamente en el ejército, esto trae un poco de karma que debería enseñarles la próxima vez (quizás en otra vida) a tomar decisiones más sabias. Otro ejemplo sería los que ejecutan a muerte en las prisiones, si son los que ajustician a los convictos, a veces hombres inocentes, falsamente acusados, pero la elección de ejecutarlos ha sido del sistema judicial y no suya en particular, ellos no obtienen más que el karma negativo que procede de su elección por el tipo de trabajo.
El karma acumulado en una vida puede transportarse hasta una siguiente vida. Algunas de las experiencias dolorosas que sobrellevamos pueden originarse en elecciones realizadas en una vida anterior. Esto irrita a las personas que piensan que no está bien que nos afecten elecciones que ni siquiera recordamos, y que es como ir a la cárcel por crímenes que uno no sabe.
Por otro lado, es cierto que olvidar nuestras vidas anteriores puede producirnos que nos entestemos en repetir el mismo error. Y por otro lado, las lecciones de experiencias kármicas negativas son suficientemente genéricas e independientes que no precisan que recuerdes concretamente qué es lo que originalmente las puso en movimiento.
Aprendiéndola de forma genérica asegura que es tu alma la que aprende y no tan solo el aspecto mecánico de tu cerebro. Cuando el cerebro recuerda consecuencias dolorosas de acciones pasadas, evita acciones similares para evitar consecuencias similares, pero este tipo de aprendizaje no procede de dentro del alma porque incluso los animales menos evolucionados aprenden de esta forma.
Cuando estos animales son manipulados para olvidar sus errores, los repiten mecánica e incansablemente. Y además el alma puede hacerlo mucho mejor porque en lugar de apoyarse únicamente en la memoria y en el instinto programado, puede comprender directa e inmediatamente la profunda naturaleza del problema y actuar al momento.
Así pues, no recordar lo que te trajo tu karma negativo no debería desesperarte porque lo único que necesitas es comprenderlo.
Conocer la ley del karma es importante por varias razones. Primero, te empuja a ser más cuidadoso con tus elecciones, palabras y acciones porque tienen consecuencias que finalmente volverán a ti. Cómo afectes al mundo ahora determina cómo el mundo te afectará a ti después.
Segundo, te hace buscar el significado más profundo que está tras tus inevitables condiciones de vida, permitiéndote comprender mejor y aceptar aquello que no puedes cambiar.
Y tercero, puedes poner punto final a experiencias dolorosas, demás de evitables, encontrando y aplicando las lecciones perdidas que han estado atrayéndolas.

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