miércoles, 26 de octubre de 2011

Los propósitos primigenios de Jesús


 


Los propósitos primigenios de Jesús
¿Queréis saber el primer propósito de Jesús? Pues, con placer y alegría os lo diré. Mas, ningún hombre
 podrá tocar con sus manos la viña sagrada, ni ver con sus ojos la savia santa que alimenta sus sarmientos.
 Y a pesar de haber yo gustado el fruto de esa viña y bebido el vino nuevo del trapiche, no me encuentro capaz de
 contaros todo, pero os puedo referir lo que sé.
Nuestro querido Maestro no vivió más que tres de las estaciones de los profetas. Me refiero a la
 Primavera de sus cantares, al Verano de su amor y al Otoño de su pasión; cada una de estas estaciones
 encerraba mil años. La Primavera de sus canciones la pasó entonando en Galilea; reunía en derredor
suyo a sus queridos amigos; y a la orilla del lago glauco habló primero sobre el Padre y sobre la Libertad
 y la Esclavitud. A la orilla del lago de Galilea perdimos nuestro yo para encontrar nuestro sendero
 hacia el Padre. ¡Oh, qué insignificante es lo que perdimos ante lo que hemos ganado! Allí los ángeles
elevaron sus salmos y cantaron en nuestros oídos, y luego nos ordenaron abandonar la tierra yerma,
para ganar y gozar en el Paraíso de los anhelos del corazón.
Allí hablaba de los campos verdosos y de las praderas floridas; de las mesetas, declives y quebradas
del Líbano, donde se refugian los tersos lirios que no quieren ser alcanzados por las caravanas envueltas
en el polvo de la llanura. Nos describía la zarza silvestre que sonríe al sol y ofrenda su incienso a
 la brisa del campo. Y a este propósito nos decía:
-Los lirios y las zarzas viven un solo día, pero ese solo día es la Eternidad que se torna en Libertad.
Una tarde estuvimos sentados a la orilla de un arroyo. Jesús nos dijo:
-Mirad estas aguas y oíd la melodía de sus murmullos; ellas siempre anhelan la ribera del mar, y
no obstante este eterno anhelo, jamás cesan de cantar los misterios del mar, desde uno a otro mediodía.
¡Cuánto desearía que vosotros buscarais al Padre tal como este arroyuelo busca y canta la mar!
Y luego llegó el Verano de su amor y nos alcanzó el mes de junio, el mes del Amor. Sus parábolas
fueron dedicadas a los demás hombres; al vecino, al peregrino, al forastero y amigos y compañeros
de la mocedad. Nos habló del peregrino que viaja de Oriente a Egipto; del labrador que vuelve con
 sus bueyes a su casa a las horas del atardecer; y del viajero caminante, huésped inesperado que
la noche tenebrosa encamina hasta nuestra puerta. Con respecto al vecino nos decía.
-Vuestro vecino es vuestro Yo desconocido. Se reencarna en vosotros para ser visible. Vuestras
aguas tranquilas reflejan ante vosotros su rostro, y si lo miráis atentamente hallaréis vuestras
 propias caras. Y si escucháis en la quietud de la noche, lo oiréis hablando en forma tal que las
palpitaciones de vuestros corazones se encantarán en sus palabras. Por lo tanto haced con él tal
como quisiereis que él hiciese con vosotros. Esta es mi ley, que yo digo a vosotros y a vuestros
 hijos para ser transmitida a las generaciones venideras, hasta que se agoten los
tesoros del tiempo y desaparezcan las arcas de los siglos.
Al siguiente día nos habló así:
-No estés solo en tu vida, por cuanto vives del trabajo de los otros que, por más que lo desconozcan,
ellos viven contigo y te acompañan durante toda tu vida. No cometen ningún crimen sin que tu mano
 los haya armado. No caen sin que caigas con ellos, y cuando te levantes se levantarán contigo.
 Su camino del templo es tu camino, mas si escapan al desierto, donde los espera la fatal caída, irás
 con ellos cual desertor. Tú y tu pariente son dos semillas sembradas en un solo campo: crecéis y
 os mecéis juntamente frente al viento, pero ninguno de los dos podréis pretender el dominio del
 campo, porque la simiente que va cobrando diariamente su desarrollo, -no podría pretender ni
 siquiera el patrimonio de su amor o su propio sortilegio. Hoy estoy con vosotros, mañana
me iré al Oeste, y antes de irme os digo que vuestro vecino es vuestro Yo
 invisible; se transfigura a vuestros ojos para ser visible.
Buscadlo con amor para hallaros a vosotros mismos, porque sólo así podréis ser mis hermanos.
Y luego llegó el otoño de su Pasión. Nos habló de la Libertad tal como cuando nos enseñaba
en la Primavera de su canción, en Galilea. Mas esta vez sus palabras buscaban la profundidad
 en nuestra comprensión. Nos habló de las hojas que no cantan si no son mecidas por el viento;
 del hombre, que lo comparaba con un vaso que el Ángel de la Mesa escancia para mitigar la
 sed de otro Ángel; entretanto, vacío o lleno, el vaso permanecerá brillante con
 su cristal sobre la Mesa del Supremo Todopoderoso.
Esta es otra parábola suya: "Vosotros sois la copa y sois el vino; bebed de ese vino hasta
 la ebriedad, o recordadme y se aplacará vuestra sed".
En nuestro camino al Norte, nos dijo:
-Jerusalén, la orgullosa ciudad, que aposentada está sobre la cumbre de su gloria, bajará al abismo infernal
y en medio de sus ruinas estaré yo de pie, solo. Se reducirá su templo a escombros y en derredor de sus
 pórticos y galerías oiréis el grito de las viudas y de los huérfanos. Las gentes, en su precipitada huida
 no verán las caras de sus hermanos; el horror los aturdirá, y cuando dos de vosotros se reunieran en
aquel día para llamarme, que miren al Oeste y allí me verán y oirán el
eco de mis palabras repercutir en aquel día en sus oídos.
Y cuando hubimos llegado a la loma de Betania nos dijo: -Vámonos a Jerusalén; la ciudad nos espera.
Entraré por el pórtico montando un asno y predicaré entre la multitud. Son muchos los que quieren
aprehenderme y encadenarme; más aún: son muchos los que avivan el fuego para quemarme. Mas,
vosotros hallaréis en mi muerte vida y libertad. Ellos buscan el soplo de la Vida que flota sobre el
corazón y el Pensamiento, a igual que el martinete que se cierne entre el campo y su nido. Mas el
soplo de mi vida ha huido de ellos, y por esa razón no me vencerán jamás. Los muros que el Padre
 ha construido en torno de mí no caerán, y la tierra que ha santificado dentro de mi ser no se profanará;
y cuando llegue el amanecer, el sol coronará mi cabeza y me uniré con vosotros para recibir al día, que
 será muy largo, y el mundo no verá su ocaso jamás. Dicen los fariseos y los escribas que la tierra
está sedienta de mi sangre; me regocija mucho poder saciar la sed de la tierra con mi sangre; empero
 las gotas de esa sangre nutrirán y levantarán los brotes de las encinas y lirios de Persia, cuyas bellotas
 y semilla serán llevadas en alas del viento del este a todas las ciudades del mundo.
Después de un silencio agregó:
-La Judea no quiere un monarca para avanzar contra las legiones de Roma. Yo no quiero serlo,
 porque las coronas de Sión se han hecho para las frentes chicas, y el anillo de .Salomón es pequeño
 para este dedo. Ved estas manos, ¿no las veis que son más fuertes para no llevar cetro y más poderosas
 para no esgrimir espada? No es mi deseo que el sirio se rebele contra el romano, pero vosotros sabréis,
mediante mis palabras, despertar la ciudad dormida, y con lo que mi espíritu le hablará en su segunda
alborada. Mis palabras formarán un ejército invisible, equipado de carros y caballos; sin picas ni
lanzas derrotaré a los sacerdotes de Jerusalén y triunfaré sobre los Césares. No me sentaré en un
trono sobre el cual se hayan sentado esclavos para juzgar a otros esclavos como ellos; no; y no es mi
propósito sublevarme contra los hijos de Roma, empero seré una tormenta en su cielo y un canto en
 sus almas; y todos me recordarán y me llamarán Jesús el Ungido.
Estas fueron las palabras que dijo Jesús al pie de los muros de Jerusalén, antes de penetrar en
la ciudad, y se han impreso sobre nuestros corazones como grabadas a buril.

 
 



EL alcohol

EL alcohol

 
Los científicos materialistas observan que el alcohol ingerido se absorbe
a través de la pared del estómago y del intestino hacia la sangre. De esta
manera es transportado a todo el cuerpo. El alcohol actúa como depresor del
cerebro y del sistema nervioso. Una pequeña cantidad de alcohol deprime el
área del cerebro encargada de la formación de juicios, coordinación motora,
autocontrol y memoria. El individuo se siente así menos inhibido y puede decir
o hacer cosas que ordinariamente no haría si su juicio no estuviera alterado. Al
consumir más alcohol sufren la coordinación muscular y los reflejos, aparece
somnolencia, la frecuencia cardiaca puede disminuir y la respiración puede
deprimirse. El hígado metaboliza la mayor parte del alcohol en el cuerpo. Allí
experimenta un proceso químico, la oxidación, por la cual su energía se libera
como calor. Parte del alcohol se oxida o quema en los pulmones y otra parte se
elimina mediante el sudor y la orina. Si sólo se ha consumido una pequeña
cantidad de alcohol rebajado, cuando el cuerpo se ha librado de él aparenta
retornar a la normalidad.
Cuando se han consumido cantidades apreciables de alcohol durante un
tiempo, ciertos efectos se hacen evidentes. El alcohol es especialmente dañino
para el citoplasma de las sensibles células del sistema nervioso. En un primer
momento altera el funcionamiento de esas células y más tarde daña
permanentemente los tejidos. Las células pierden su aspecto normal y
finalmente ciertas estructuras se descomponen. En esta fase las células no son
recuperables. Constituye un serio problema perder grandes cantidades de
irreemplazables células nerviosas. Sobreviene entonces pérdida de memoria,
alteración del juicio, confusión y desorientación. El alcohol también daña
células nerviosas en el estómago y, por consiguiente, puede alterar la
capacidad estomacal para mezclar y pasar al intestino su contenido. El alcohol
relaja los músculos y los debilita, reduciendo su capacidad de trabajo. Con el
tiempo se vuelven flácidos. Cuando el músculo cardiaco se afecta, empeora la
circulación. El resultado es fatiga y disnea. El alcohol puede producir la
destrucción de células del hígado (cirrosis); puede dañar la mucosa gástrica y
causar ulceración de la misma; puede causar asimismo degeneración renal de
modo que los productos de desecho sean retenidos mientras la albúmina se
pierde en la orina.
Los clarividentes pueden dar información adicional sobre los efectos de
la ingestión de alcohol. Pueden ver al hombre compuesto de un cuerpo denso
(formado por átomos) y de un cuerpo vital que contiene "puntos" que penetran
los centros huecos de los átomos físicos y los impregnan de fuerza vital que los
hace vibrar a una frecuencia mayor que la del mineral terrestre que no ha sido
acelerado de esa manera. Normalmente, cuando la comida ingerida es
asimilada, las partículas de los alimentos se sitúan sobre los puntos del cuerpo
vital y su frecuencia vibratoria se armoniza con la del resto del cuerpo. El
alcohol vibra con tan intensa rapidez que el espíritu humano es incapaz de
atenuarla y controlarla. El alcohol actúa como un anestésico y expulsa
parcialmente el cuerpo vital. Después acelera la frecuencia vibratoria de los
átomos corporales hasta su propia frecuencia. Así el alcohol arrebata al
hombre el control de su cuerpo.
El clarividente aprecia dos órganos en el cuerpo llamados glándulas
pituitaria y pineal que fueron utilizadas por el hombre en el pasado como
órganos sensoriales en los mundos espirituales. Sin embargo, el consumo de
alcohol ha adormecido dichos órganos de manera que no pueden desempeñar
más su función anterior. La percepción humana debía ser apartada
temporalmente de los mundos espirituales en el curso de la evolución de forma
que pudiera desarrollar más conciencia de sí mismo y dirigiera su atención a la
solución de los problemas relativos a la existencia física. No obstante, cuando
el hombre esté listo para fijar nuevamente su atención en la vida espiritual, el
consumo de alcohol deberá ser abandonado antes de que la pituitaria y la
pineal puedan ser reactivadas.
Se han realizado dos afirmaciones sobre el alcohol aparentemente
contradictorias. Se afirmó que el alcohol tiende a acelerar la frecuencia
vibratoria de los átomos corporales y una frecuencia vibratoria acelerada está
asociada por lo general a una conciencia más elevada, más espiritual.
Igualmente se afirmó que el alcohol adormeció las glándulas pituitaria y pineal
de forma que no podían actuar como órganos de percepción en los mundos
espirituales y así el alcohol apartaba nuestra conciencia de los mundos
espirituales. La relación entre ambas frases puede comprenderse por medio de
una analogía. Imaginemos que alguien capturase un pájaro, atase sus alas con
una cinta y luego lanzase el pájaro hacia lo alto. Aunque fuera elevado, el
resultado final sería que el pájaro caería a tierra. Similarmente, el alcohol
impide a la persona remontarse a estados de conciencia elevados aunque
pueda inducir sueños de grandeza desde un punto de vista terrenal. De igual
modo que un pájaro con las alas atadas pierde el control al lanzarlo hacia lo
alto, así pierde el hombre su autocontrol cuando se sirve del alcohol para
elevar la frecuencia vibratoria de su cuerpo.
Los científicos materialistas encuentran difícil explicar por qué el alcohol
es adictivo. Todo lo que pueden decir sobre ello es que en el bebedor las
células del organismo cambian su metabolismo de forma que se vuelven
dependientes del alcohol. El clarividente Max Heindel afirma que el cuerpo
denso no es el que ansía alcohol. El cuerpo denso se intoxica con el alcohol y
se pasaría perfectamente sin él. En vano protesta de diferentes maneras mas
el cuerpo de deseos del bebedor ansía la bebida y fuerza al cuerpo denso a
tomarla de manera que el cuerpo de deseos pueda obtener la sensación de
placer resultante de una vibración aumentada.
¿Debería beber alcohol una persona? La respuesta a esta pregunta será
diferente para personas diferentes. Si una persona necesita que su conciencia
se enfoque más estrechamente en el mundo material, entonces la ingesta
ocasional de pequeñas cantidades de alcohol puede resultar apropiada. Tal
persona debería, sin embargo, ser cuidadosa para no hacer nada que la
dañase a ella o a otras bajo la influencia del alcohol, como conducir un
vehículo, manejar maquinaria potencialmente peligrosa o intentar forzar a otros
para que obedezcan sus deseos. Si, por otro lado, una persona ha comenzado
a hollar el sendero que conduce a la iluminación espiritual, debería abstenerse
estrictamente del alcohol en todas sus formas

martes, 18 de octubre de 2011

¿POR QUÉ NO RECORDAMOS LO QUE HICIMOS EN OTRA VIDA?

¿POR QUÉ NO RECORDAMOS LO QUE HICIMOS EN OTRA VIDA?


Francisco Nieto

 
Son varias las respuestas inmediatas que se pueden dar, por ejemplo, ¿Cómo voy a recordar cosas
que yo no hice sino que fue otra personalidad? o, si no recordamos muchas cosas que han ocurrido
no hace mucho tiempo y menos aún las de la infancia ¿Cómo vamos a recordar lo que hicimos
hace más de mil años? Pero hay hechos curiosos que demuestran que hemos vivido en otras
épocas. Uno de ellos fue el caso de un mendigo muy mayor que en un momento de delirium
habló una lengua que desconocía; otro fue una niña que, yendo con sus padres se fijó en
otro hombre y dijo que era su padre (se comprobó que esa niña había muerto como niña no
 hacía muchos años siendo su padre el que ella decía) En estos casos los niños renacen
utilizando sus anteriores cuerpos de deseos y mental y por eso tienen más fácil recordar.
Otro caso sería el de una persona puesta en trance que también habló un idioma antiguo
de los países del Este. Sin embargo, hay un hecho en el cual no muchas personas se
 ponen a pensar y es que, como ya dijimos, renacemos con una serie de habilidades (como
 muchos genios lo han demostrado a través de la historia) que, aunque no recordamos
cuando las adquirimos, lo cierto es que están ahí y no son de la vida presente.
Tenemos varias clases de memoria, la memoria normal a la que tenemos acceso y la
memoria subconsciente donde están guardados muchos hechos y pensamientos que
creamos, que nos vienen o que captamos por afinidad, y todo lo que se va grabando en
el átomo-simiente en forma de película. Estas dos clases de memoria (consciente y
subconsciente) están relacionadas con las experiencias de esta misma vida. Pero hay
una tercera memoria llamada supra-conciencia que es donde están guardadas todas las
 facultades y conocimientos adquiridos en las vidas anteriores. Esta supra-conciencia
 está en los mundos del Espíritu y a veces se manifiesta en forma de intuición, conciencia,
carácter interno que se muestra en los pensamientos, e incluso como aliciente o impulso
 del Espíritu para actuar en determinada línea.
En realidad y aunque no recordemos el pasado, todo está
guardado, es más, en muchas ocasiones
 nos vienen hechos a la cabeza que no reconocemos o tenemos vislumbres de otras cosas
que, aún sin saber de dónde proceden, sabemos que es algo relacionado con nosotros.
 Lo mismo que en un momento dado no recordamos algo de nuestra propia vida y en otro
momento de relajación mental o sensibilidad cerebral si lo hacemos, también ocurre que
las personas que son muy mayores y han llevado una vida pura pueden percibir hechos de otras
 vidas en esos mundos espirituales. No olvidemos que el Yo ha estado presente en todas esas
vidas y esa memoria del pasado está a su alcance, el problema es que no puede hacernos
 conscientes, entre otras cosas porque nuestros vehículos no son los mismos ni pueden
responder a tan altas vibraciones. Es decir, si no estamos lo suficientemente
desarrollados como para ver los mundos invisibles. ¿Cómo vamos a estarlo para percibir
lo que hay en el propio Mundo del Espíritu? Solo cuando a través del renacimiento
hayamos purificado o elevado nuestros cuerpos estaremos preparados para recibir las
 impresiones que el Espíritu nos pueda enviar.
Por otro lado, las neuronas y moléculas cerebrales están relacionadas con la memoria
consciente de los hechos que nos rodean y con la conexión de la personalidad (yo inferior)
 con el Ego; ni existían antes de nacer ni existirán una vez que se desintegre el cuerpo.
La memoria está íntimamente unida al hombre pero el eslabón que une la memoria o el
cerebro de una vida con otra es el Yo superior, el pensador que conecta con la personalidad
para informarla e iluminarla. Como consecuencia, se entiende que si no se eleva la personalidad
hacia su verdadero Yo, no puede haber conexiones entre las memorias de las diferentes
 vidas. El día que la propia purificación del hombre elimine las barreras, existentes entre
el yo inferior y el superior, ya no habrá separación entre las memorias. Mientras tanto y
sabiendo que el cerebro de hoy no es el que utilizarán las otras personalidades en el futuro,
 tendremos que conformarnos con trabajar para el desarrollo espiritual hasta que comencemos
a percibir en nuestra conciencia algún vislumbre de las vidas pasadas como efecto de
nuestro propio esfuerzo y desarrollo. La razón, el discernimiento, la memoria, las ideas
 elevadas, la intuición y la voluntad son aspectos del rayo que el Ego envía al cerebro y
 que, haciendo vibrar las moléculas de las celdas nerviosas, se modifican según su
 capacidad de transmisión y sus condiciones físicas.
De cualquier forma y aunque se quieran dar muchas explicaciones o se quieran poner
muchos ejemplos como el de un campesino que sin estudiar y sin haber viajado hablaba
 hebreo cuando estaba sonámbulo, de nada servirá ante el incrédulo y materialista.
¿Es que por el hecho de no recordar lo que hicimos en los primeros meses o años de
nuestra vida no los vivimos? Si los escépticos materialistas no creen ni en la existencia
 del Alma ni en la de los otros mundos ¿Cómo van a creer que nosotros, después de
 pasar por el Purgatorio y el Cielo, eliminamos la memoria de la vida pasada y
solo recogemos la esencia de las experiencias?
Claro que más de una persona irá más lejos y se preguntará que por qué tenemos que
sufrir por algo que “presuntamente” hicimos. Lo cierto es que las Leyes de Dios son
sabias y actúan como tal porque si recordáramos lo que hicimos hace, por ejemplo,
 ocho o diez vidas, y las cosas que hicimos entonces, no nos beneficiaría nada como
tampoco lo haría saber que determinadas personas de nuestro entorno nos hicieron
 otras que no nos gustaría saber. No recordaremos las vidas pasadas hasta que no
estemos en un grado tal de desarrollo espiritual que no nos pueda afectar por muy
duras que sean las imágenes de lo que hicimos o fuimos. Esas deudas del pasado se
 van liquidando poco a poco como karma maduro y es preferible ser ignorantes de
ellas, es más, si supiéramos cuáles fueron nuestras horribles actuaciones sabríamos
 cuando las deberíamos pagar y, al ver el castigo que nos viene encima, nos hundiríamos
 y no seríamos capaces de hacerlas frente.
Si no recordamos ni conocemos lo que ocurrió en el pasado tampoco podemos saber lo
 que queda por venir, es decir, no sabemos lo que hemos aprendido en el pasado ni tampoco
lo que nos queda por aprender en los futuros renacimientos. Sin embargo, si tenemos
un medio en que basarnos para actuar en el futuro pensando a su vez en el pasado y así
 intuir lo que hemos podido hacer, éste es la conciencia. La conciencia, la Voz del
 Espíritu nos advierte para que no cometamos errores en el futuro, nos aconseja a la hora
 de tomar decisiones, nos amonesta cuando hemos hecho algo malo, etc., y todo
basándose en lo que este Espíritu sabe que hemos hecho en el pasado. Cuando una
persona conecta con un verdadero Maestro o Hermanos Mayor y lleva a cabo los
 ejercicios encomendados por ellos, despertará la clarividencia y el poder de salir
 conscientemente del cuerpo físico para leer en el éter reflector solo, aproximadamente,
hasta la vida anterior. Pues bien, a partir de ahí se puede preparar para leer en la
 “Memoria de la Naturaleza” que se encuentra en la
región arquetípica del Mundo del Pensamiento.

martes, 11 de octubre de 2011

¡!! LOS POCOS QUE PUEDEN SER COMPAÑEROS DE VIAJE ¡!!

¡!! LOS POCOS QUE PUEDEN SER 
COMPAÑEROS DE VIAJE ¡!!


¿POR QUÉ  NECESITAMOS ACOMPAÑANTES Y NO CREYENTES, AMIGOS, AMIGOS VIVIENTES?

porque

¡!! EL MUNDO ESTÁ LLENO DE GENTE MUERTA ¡!!

( DE GENTE  QUE  ESTANDO SUMIDA EN UN SIMA ¡!! SE CREEN QUE SE ESTÁN DISOLVIENDO EN EL CIELO ¡!! ( CUANDO..REALMENTE..DONDE SE ESTAN DISOLVIENDO ES EN “EL SOFÁ MENTAL” EN EL DE LA PEREZA Y LA NO IMPLICACION TOTAL).. LA GENTE QUE A GOLPE DE PENSAMIENTOS ¡!! SE SIENTA EN LA ORILLA DE LA “ESPIRITUALIDAD” Y QUIEREN PASAR A LA OTRA ORILLA.. SIN COMPARTIR LOS TESORITOS.. DE SUS HERIDAS QUE CICATRIZAN AL SOL.. Y NUNCA SE DESNUDAN EN LA PLAYA.. ANTE LOS DEMAS Y COMO ZARATHUSTRA DICE Y NUESTRO MAESTRO CONFIRMA.. NUUUNCA PASARAN A LA OTRA ORILLA A “GOLPE DE ESPIRITUALIDAD” ¡!! SIN LA IMPLICACION TOTAL ¡!!) NOTA.. !!!O BIEN SON ZORBAS.. O BIEN “SE SIENTEN BUDDHAS”.. OO BIEN.. SON MATERIALISTAS.. O BIEN SON GENTES TULLIDAS.. OOO LO QUE ES LO MISMO ¡!! DIVIDIDAS.. ESQUIZOFRÉNICAS ¡!!..DE GENTE APAGADA.. DE GENTE NO ENCENDIDA.. DE GENTE QUE NO SABE REIR ..NI TAMPOCO CANTAR ¡!! PUEDEN CAMBIAR DE DESEO DE ZORBAS.. AL DESEO DE SER MUY ESPIRITUAL ¡!! (PERO LA ENFERMEDAD ¡!! DE LA DIVISON ¡!! PERMANECERÁ.. YA QUE TAN MUNDANO ES.. QUIEN TAN SOLO PIENSA EN COMER.. EN TENER UNA BUENA CUENTA CORRIENTE.. Y FOLLAR.. COMO EL QUE SE SIENTA EN LA ORILLA O SE RETIRA A LOS HIMALAYAS DE LA ESPIRITUALIDAD..) ..EL NUEVO HOMBRE.. LA NUEVA MUJER ¡!! SON ZORBA EL BUDDHA ¡!! (BUSCADORASBUSCADORES.. DE ACCION TOTAL.. LA UNICA MANERA DE NO CARGAR CON LAS MEMORIAS PSICOLOGICAS (KARMAS) ¡!! YA QUE NO DEJARAS COSAS INCOMPLETAS.. NI HUELLAS NI RESACAS ¡!!..TAN SOLO SON SENTIRES DE SW. NIRMAL)

LA MAYOR PARTE DE LA GENTE MUERE

¡!! MUCHO ANTES DE SU MUERTE REAL ¡!!

LA GENTE MUERE ALREDEDOR DE LOS TREINTA

AUNQUE SU MUERTE, DE HECHO, OCURRE ALREDEDOR DE LOS OCHENTA

¡!! DURANTE CINCUENTA AÑOS APARENTAN VIVIR ¡!!

peeeeero

¡!! NO HAY VIDA EN ELLOS ¡!!

¡!! NO HAY CANCIÓN ¡!!

¡!! NO HAY DANZA ¡!!

¿POR QUÉ ESTÁN VIVIENDO?

NO LO SABEN


¿QUIÉNES SON?

¡!! NUNCA SE LO HAN PREGUNTADO ¡!!

POR QUÉ ESTÁN AQUÍ, DE DÓNDE HAN VENIDO, A DÓNDE VAN ?????

TE DIRÁN:

"NO PREGUNTES TALES COSAS, PUES ALTERAN NUESTRA PAZ, Y NO IMPORTA DE DÓNDE VENIMOS Y A DÓNDE VAMOS"

NO SE INTERESAN EN DESCUBRIR EL SIGNIFICADO DE LA VIDA

¡!! DE SU PROPIO SER ¡!!

NO ESTÁN INTERESADOS EN SUS PROPIAS RAÍCES NI EN SUS PROPIAS FLORES

OSHO

MATAR EL DESEO SENSUAL

Quién por medio de la satisfacción de sus apetitos sensuales
intenta llenar el vacío que en su alma existe, no lo logrará nunca, ni
 pueden tampoco realizarse los anhelos de verdad por la aplicación
 de la inteligencia a los objetos exteriores. El hombre no puede gozar
de paz, mientras no haya desechado
cuanto es incompatible con su ego divino.
Para ello, debe acercarse a la Luz, obedeciendo a la ley de la
Luz. Ha de matar el deseo sensual y, apartando su mirada del
mundo externo, dirigir su visión espiritual hacia la Luz, para
disipar las nubes que la eclipsan. Ante todo, ha de saber
que en su interior existe un germen divino en el que ha de
 encontar su voluntad para cumplir estrictamente sus deberes.
Hay una ley oculta, mencionada con frecuencia en los escritos
 esotéricos, pero que pocos comprenden, según la cual todo lo
 inferior tiene su contraparte superior; por lo que, al actuar lo
 inferior, reacciona sobre él lo superior. Según esta ley, a todo
deseo, pensamiento o aspiración, buenos o malos, sigue
inmediatamente la respectiva reacción procedente de
 lo superior. Cuanto más pura es la voluntad del hombre
y menos adulterada por deseos egoístas, tanto más
enérgica será la reacción divina.
El progreso espiritual del hombre no depende en manera
 alguna de sus propios esfuerzos; al contrario, cuanto menos
intenta establecer leyes por sí mismo y cuanto más se somete
 a la ley universal, tanto más rápidos son sus progresos.
El hombre no puede dirigir su voluntad en sentido diferente
del de la voluntad universal de Dios. Si su voluntad no
 es idéntica a la voluntad divina, se pervierte con siniestros efectos.
Sólo cuando la voluntad humana se armoniza por completo
y coopera con la voluntad de Dios, es poderosa y efectiva.
Además, en todo tiempo han existido entidades espirituales
 que se han comunicado con el hombre para transmitirle el
conocimiento de las verdades eternas, o para recordárselas
 cuando estaba a punto de olvidarlas y establecer así un fuerte
lazo de unión, entre el hombre intelectual y el hombre divino.
Quienes son suficientemente puros, pueden, aun durante esta
 vida, comunicarse con estos mensajeros celestiales,
 pero pocos hombres son bastante puros y espirituales para
lograrlo. Como quiera que sea, se ha de purificar y regenerar la
 voluntad y no la inteligencia y, por lo tanto, la mejor instrucción
 es inútil sin voluntad para practicarla; y, como nadie puede ser
 salvo contra su voluntad, el más íntimo anhelo del corazón
 ha de ser el conocimiento y la práctica de la verdad.
El hombre de recta voluntad poseerá la sabiduría y la verdadera
 fe, sin necesidad de signos externos o de razones lógicas para
 convencerle de que lo que sabe es cierto. Unicamente el
presumido sabio del mundo exige pruebas, porque su corazón
es vanidoso, su voluntad flaca y, por lo tanto, no posee
conocimiento espiritual ni fe, sin lo cual sólo alcanza lo que
 percibe por medio de los sentidos, mientras que los de mente
 pura y sincera llegan a adquirir la conciencia de
 las verdades que intuitivamente creyeron.
Todas las ciencias culminan en que quien conoce al UNO lo conoce
 todo y quien se figura saber muchas cosas es un iluso. Cuanto
más te aproximes a este punto, cuanto más íntima sea tu unión con
Dios, tanto más claramente percibirás la verdad. Si a este
 punto llegas, encontrarás que hay en la Naturaleza algo que
trasciende al entendimiento de los filósofos y acerca de lo que
 los cientistas no se atreven ni a soñar.
En Dios está la vida toda; fuera de Dios no existe vida alguna y
 lo que parece vivir fuera de Dios es mera ilusión. Si deseamos
 saber la verdad, debemos contemplarla a la luz de Dios y no a la
 falsa y engañadora luz de la especulación intelectual. No
 hay otro camino para llegar al perfecto conocimiento de la verdad
que la unión con la verdad misma; y, sin embargo, muy pocos conocen
 este camino. El mundo se burla de quien va por este camino; pero el
mundo no conoce la verdad, porque es un mundo de ilusiones,
lleno de ciegos ante la luz de la verdad.
Callar tranquilo e impasible ante la risa del necio, el desdén del ignorante
 y el desprecio del orgulloso, es la primera señal de que despunta
 la aurora de la luz de la sabiduría. Sin embargo, una vez plenamente
 conocida la verdad, es capaz de resistir aun al escrutinio intelectaul
 más sereno y a los ataques de la lógica más potente. Sólo las
 inteligencias de quienes presienten la verdad, pero que
 todavía no la conocen, pueden quedar trastornadas por la
sacudida. Los que conocen y comprenden la
verdad, permanecen firmes como un roca.
Mientras busquemos el halago de los sentidos o la satisfacción
 de la curiosidad, no encontraremos la verdad. Para encontrarla
 hemos de entrar en el reino de Dios y, entonces, descenderá la
verdad a nuestra mente. No es necesario para ello que
torturemos el cuerpo, ni que estrujemos nuestros nervios, pero
sí es necesario creer en ciertas verdades fundamentales, que
intuitivamente perciben quienes no tienen pervertida la inteligencia.
 Estas verdades fundamentales son: la existencia de un Dios
 universal, fuente de todo bien y la inmortalidad del alma humana.
Posee el hombre facultad racional y, por lo tanto, tiene el derecho
 y el deber de usarla, aunque nunca en oposición con la ley del
bien, con la ley del amor divino, la ley del orden y de la armonía.
 No debe abusar de los naturales dones que Dios le ha concedido
 y ha de considerar todas las cosas como dones divinos y a su
cuerpo como el templo viviente de Dios e instrumento
 de manifestación del divino poder.
Un hombre independiente de Dios es inconcebible; porque la Naturaleza
 entera, incluso el hombre, es mera manifestación de Dios. Si la
luz nos alumbra, no es por obra nuestra, sino que procede del sol;
 pero si nos ocultamos del sol, la luz desaparece. Dios es
el sol del espíritu y debemos permanecer iluminados por sus rayos,
gozar de su influjo y exhortar a los demás a que entren en la luz.
No hay inconveniente en procurar conocer la luz intelectualmente
si nuestra voluntad hacia ella se dirige, pero si la voluntad queda
 atraída por una luz falsa y la toma por la
del Sol, caerá necesariamente en el error.
Existe una relación definida y exacta entre todas las cosas y su
 causa. Puede el hombre, aun en esta vida, conocer dichas
relaciones, aprendiendo a conocerse a sí mismo. El mundo en
 que vivimos es un mundo de fenómenos ilusorios, puesto que
 todo lo que se acostumbra llamar "real" sólo lo parece durante
 ciertas condiciones o relaciones entre el
que percibe y el objeto de percepción.
Lo que percibimos no depende tanto de la cosa en sí misma,
 como de las condiciones de nuestro organismo. Si nuestra
organización fuese diferente, percibiríamos las cosas
 bajo un aspecto también diferente.
Cuando por completo comprendamos esta verdad y distingamos
entre lo real y lo ilusorio, podremos entrar en el reino de la ciencia
 suprema, asisitidos por lal uz del espíritu divino.
Los misterios de esta suprema ciencia son:
1º El reino interior de la Naturaleza.
2º El lazo que une al mundo interno espiritual
 con las formas corpóreas externas.
3º Las relaciones existentes entre el
hombre y los seres invisibles.
4º Las potencias ocultas en el hombre por medio de las
cuales puede obrar en el reino interior de la Naturaleza.
Esta ciencia abarca todos los misterios de la Naturaleza.
Si con puro corazón deseas la verdad, la encontrarás; pero
si tus intenciones son egoístas, no leas estas cartas, porque
no serás capaz de comprenderlas, ni te allegarán el menor beneficio.
Los misterios de la Naturaleza son sagrados, pero no los
comprenderá el malvado y si logra descubrirlos, su luz se
convertirá en fuego consumidor de su alma y lo aniquilará.
 
 
 
 
cfl234.gif picture by Sibylita